TERAPIA OCUPACIONAL

 

La Terapia Ocupacional es “la disciplina sociosanitaria que evalúa la capacidad de la persona para desempeñar las actividades de la vida cotidiana e interviene cuando dicha capacidad está en riesgo o dañada por cualquier causa. El Terapeuta Ocupacional utiliza la actividad con propósito y el entorno para ayudar a la persona a adquirir el conocimiento, las destrezas y actitudes necesarias para desarrollar las tareas cotidianas requeridas y conseguir el máximo de autonomía e integración.” Asociación Profesional Española de Terapia Ocupacional (APETO, 1999)

La Terapia Ocupacional facilita la participación del niño en tres áreas: las Actividades de la Vida Diaria (aseo, vestirse/desvestirse, alimentación…), ocio (uso de los juguetes, el parque…) y escuela (uso del material escolar). Además tiene en cuenta las necesidades, características e intereses de cada niño.

Esta disciplina utiliza actividades terapéuticas para maximizar el potencial individual de cada niño en diferentes entornos (en casa, en la escuela, en el parque…), adaptando los entorno o los objetos que utiliza (utilización de Ayudas Técnicas).

El objetivo principal de la Terapia Ocupacional pediátrica, es fomentar la participación del niño en todas las áreas de su desempeño ocupacional, tratando siempre de mejorar su calida de vida para el niño y para su familia.

Cualquier niño que se vea alterada su autonomía o participación en las actividades relacionadas a su vida diaria, juego o escuela es candidato a beneficiarse de la Terapia ocupacional. La causa puede ser una alteración física, cognitiva, del comportamiento, de relación con los iguales o los adultos, y el entorno.

PCI, daño cerebral adquirido, síndrome de Down, trastornos Generalizados del Desarrollo, TDAH (Trastorno de déficit de atención, con y sin hiperactividad), prematuros, retraso psicomotor, disfunción del procesamiento sensorial, enfermedades raras,…

Dentro de la Terapia Ocupacional existen diferentes disciplinas para abarcar la gran variedad de alteraciones:

  • Integración Sensorial: es la función del Sistema Nervioso encargado de recibir información del entorno y del propio cuerpo, a través de los diferentes órganos sensoriales. La información recibida por el cerebro, se organiza e interpreta dando una respuesta adecuada para interactuar con el ambiente o regularse. Cuando hay una disfunción se observan alteraciones del comportamiento, torpeza motriz, dificultades en el aprendizaje, niños con dificultad para estar sentados en clase,…Niños con diferentes diagnósticos pueden tener dificultades de integración sensorial, por ejemplo, niños prematuros, niños con síndrome de Down, niños del espectro autista, con PCI, y muchos otros.

    Las dificultades en el registro, procesamiento y organización de las experiencias sensoriales para producir una respuesta adaptativa y autorregularse impactan la habilidad del niño de lograr las tareas básicas del desarrollo temprano: explorar el ambiente físico a través del juego, construir relaciones sólidas y positivas con otros. Por eso los terapeutas queremos entender las particularidades de cada niño respecto a su desarrollo sensorial, para poder apoyar a padres y cuidadores en la promoción de una mayor congruencia entre las necesidades sensoriales del niño y su ambiente.

  • Neurodesarrollo: el tratamiento de neurodesarrollo es uno de los modelos más utilizados con niños que presentan disfunciones del movimiento como resultado de lesiones o daño del sistema nervioso central.El terapeuta guia al niño hacia un alineamiento más funcional, facilitando el enlongamiento de la musculatura que pueda estar acortada, facilitar patrones de movimientos eficientes y económicos, e inhibir patrones disfuncionales.

    Los objetivos del tratamiento son lograr un balance apropiado entre la estabilidad y la movilidad en relación a la tarea, facilitar experiencias sensoriomotoras lo más cercanas a la normalidad, proveer una variedad de información sensorial en diferentes posiciones, facilitar repetición y práctica para promover el aprendizaje, y fomentar un buen alineamiento biomecánico, la actividad muscular voluntaria, y la eficacia de los movimientos.

    Todas estas áreas se encuentran comprometidas en distinto grado en niños pequeños con lesiones del sistema nervioso central. Dependiendo del tipo de lesión, el niño puede tener un mal alineamiento biomecánico, inmovilidad o excesiva movilidad, debilidad y dificultades para iniciar movimientos en contra de la fuerza de gravedad, escasas experiencias sensoriomotoras, y problemas para planear el movimiento. El objetivo es mejorar la funcionalidad y la calidad del movimiento del niño de manera que pueda participar en ocupaciones y actividades propias de su edad.